Me gustan los viajes en el tiempo. Por lo general me da lo mismo el medio por el que se consigue tal hazaña (salvo, evidentemente, si es en un DeLorean DMC-12) y me centro más en la época que voy a visitar. Cada uno tendrá su momento y si le dieran la oportunidad viajarían entre el año -1 y el año 1 a ver nacer a Jesús. O a 1492 a Palos de la Frontera a reírse de los que no sabían ni a donde iban. Otros más solidarios irían a 1923, a Múnich, a tomarse una cerveza y hacer callar a cierto retaco. Stephen King iría al 22 de noviembre de 1963 a impedir el asesinato de Kennedy. Y tal vez lo consiga.
Para mi que King le ha dado una vuelta de tuerca a los viajes temporales. Jake Epping cada vez que atraviesa el portal sólo lo puede hacer a un mismo lugar en el tiempo y en el espacio, lo que limita mucho sus opciones y hace que deba extremar las precauciones porque, como siempre, cualquier cosa que se altere tendrá repercusiones completamente inesperadas. Aunque cuando uno pasa tanto tiempo con las mismas personas es imposible no fraguar amistades o dejar de bailar con Sadie.
Como dije en el artículo de Jurassic Park, no puedes contar la misma historia de la misma manera al tratarse de dos formatos completamente diferentes, pero la serie de televisión está bien adaptada. Evidentemente hay detalles que pueden parecer fundamentales y que los guionistas han relegado al olvido, pero han conseguido que no importe cómo quieras impedir el asesinato de Kennedy, si primero a través de la novela o dejando que sea James Franco quien se la juegue. Podría decirse que es una operación conmutativa, el orden de los factores no altera el producto.
Nunca me había leído un libro de Stephen King, me bastaba con haber visto algunas de las adaptaciones al cine. Son famosas las películas de El resplandor o Misery. Tenía la idea preconcebida de que era sólo un autor de terror, sobre todo por el tema del payaso asesino, y porque ignoraba que Cadena perpetua fuera una de sus historias. Me ha quedado claro que no andaba tan desencaminado y que es un autor de terror, pero también de suspense, costumbrista y dramático. Desde luego con 22/11/63 da en el blanco. Toda una sorpresa.


