Muchos conoceréis la película Master and Commander: Al otro lado del mundo. Es esa en la que, siempre bajo mi punto de vista, Russell Crowe hace una de sus mejores interpretaciones. Puede que se deba a que Jack Aubrey es de los personajes literarios más completos que me he encontrado o puede que El Gladiador de Sherwood sea un gran actor. Me inclino por lo primero.
“Mariae lembi nostri duci et magistrae do dedico”.
He de subrayar que la película no está basada en este libro, al menos exclusivamente, y no le he colocado esa etiqueta intentado ser lo más exacto posible. Puede que lo más acertado sea decir que la película está basada en toda la serie Aubrey-Maturin. Nada más y nada menos que veinte novelas completas y una inacabada por el fallecimiento del autor, Patrick O’Brian.
La primera de la serie, Capitán de mar y guerra, nos introduce en las guerras napoleónicas y en la relación que se forja entre el capitán de la Armada inglesa Aubrey y el cirujano Maturin tras un primer encontronazo en un concierto en casa del gobernador de Puerto Mahón. Son dos hombres de mundos completamente distintos y su amistad parece improbable, pero se necesitan entre sí para equilibrar su carácter, mantener la Sophie a flote y, de vez en cuando, jugar a los espías.
La novela es fantástica y una introducción perfecta al resto de la serie, pero salvo que uno sea un amante empedernido del mar y la navegación, conviene dejar pasar un tiempo prudencial entre una y otra, pues podría llegar a saturar tanta verga. Si se tiene paciencia se puede aprender algo (al final se puede consultar un glosario de términos navales); pero si llevado por el frenesí se intenta devorar todos los libros te detendrás en el cuarto libro y jamás recuperarás el apetito.


