Si no has leído este libro seguro que has oído hablar de él. Algún entusiasta te habrá dicho que Salinger es maravilloso, un genio y un incomprendido. En Estados Unidos es de las novelas más leídas del s.XX y es admirado en todo el mundo. Me lo he leído tres veces y no puedo decir muchas cosas buenas. Hoy me toca hacer un poco de “hater” u odiador, por seguir las recomendaciones de la RAE.
El libro comienza con Holden Caulfield huyendo del internado, del que ha sido expulsado, para adentrarse en la oscura noche de Nueva York. Caulfield es un adolescente, pero los he visto con mejores argumentos. No sé qué pretendía Salinger al exponer de forma tan dramática la soledad que puede sentir alguien de 16 o 17 años, pero creo que se ha pasado dos pueblos.
Le falta realismo. Puede que no sea el género o la intención del autor, pero si escribes sobre la huida de un colegio y sobre el miedo a una bronca segura cuando llegues a casa, la historia no puede durar dos noches y que en una de ellas los padres disfruten de una fiesta. Puede que sean unos indecentes, pero se me hace raro.

Dos días deambulando por la ciudad, durmiendo en hoteles y en la calle. Bailando con veinteañeras o pagando a otras. Bebiendo y fumando como todo un forajido y sintiéndose cada vez más solo. Que la única voz de la razón sea una niña de 10 años tiene guasa. 200 páginas de pura y dura depresión para que al final se le encienda la bombilla y encuentre una meta en la vida. No os equivoquéis, no es una buena idea. Es más tonto que un bocata de gambas.
Me leí este libro con la edad del protagonista, unos años más tarde cuando un amigo intentó venderme la grandeza de la obra de Salinger y la última para vosotros. Me sigue pareciendo una lectura innecesaria y hasta potencialmente dañina, pues muchos pretenden venderla como lectura juvenil, y en una edad en la que el cuerpo y la mente hacen tantas tonterías Holden Caulfield no es la mejor compañía.
Sinceramente, lo mejor que ha salido de este libro y del autor (que ha escrito más cosas y ya hablaré de ellas) es la película Descubriendo a Forrester, inspirada en la vida de Salinger, y la paranoia de Mel Gibson de tener que comprar un ejemplar cada vez que lo ve en la película Conspiración. El resto, para mi, no vale nada. Puede que hace cincuenta años El guardián entre el centeno fuera una obra maestra, no lo sé, pero ha envejecido muy mal.

