Quiero empezar pidiendo disculpas a aquellos que estos días han visitado el blog esperando un nuevo libro. La vida se ha vuelto más complicada con la “nueva normalidad” y me falta tiempo para leer tanto y tan deprisa. Voy a reducir el ritmo y comenzaré publicando una entrada los miércoles y veremos cómo marcha la cosa. Gracias por vuestra paciencia y comprensión. Al lío.
Lo más probable es que todos hayáis oído hablar alguna vez de Chesterton. Ortodoxia, El hombre que fue jueves, El hombre eterno (que influyó mucho en Evelyn Waugh, al que ya conocemos por Merienda de negros) o los relatos del Padre Brown, su Poirot particular, son algunas de sus obras más conocidas. Hoy nos las vamos a ver con la que fue su primera novela que algunos tachan de ciencia ficción por estar ambientada en 1984. A veces uno se exaspera.
En el Londres que nos propone Gilbert (es lo que significa la ‘G’) el rey es elegido por sorteo y el agraciado es Auberon Quin. Evidentemente se lo toma a broma y extiende esa actitud al resto de la ciudad. El problema surge cuando el cabecilla de uno de los barrios se lo toma en serio e impide que se ejecuten las obras de una calle que atraviese sus dominios.
“Quiero cortarme el pelo. ¿No conocéis ningún local pequeño donde corten bien el pelo? No hago más que cortármelo, pero el pelo no para de crecer”.

Cuando el mundo va mal aparecen los cínicos y los fanáticos, pero Chesterton nos quiere hablar del hombre común, mezcla de ambos, que ríe y ama. Y una cosa no puede hacerse sin la otra. El desenlace puede resultar confuso para quien espera que uno de los dos protagonistas tenga la razón absoluta, pero no lo es si se ven como necesarias entre sí.
Se mezclan situaciones absurdas, batallas en el corazón de la ciudad y teorías políticas plausibles. Vale, alguna no tanto, pero en los tiempos que corren ¿a quién no le gustaría que el presidente del Gobierno fuera elegido al azar? Apuesto a que tendríamos más suerte. Estoy seguro de que si levanto una piedra nos sale algún Adam Wayne que gestione mejor las cosas.
