Imagino que cuando alguien tiene talento para el arte (o cualquier otra cosa) comienza fijándose en los grandes de su campo, en aquellos que han dominado el pincel, la pluma o el balón para imitarles, aprender y, llegado el momento, aportar algo nuevo. Picasso no empezó siendo cubista ni Messi el mejor lanzador de faltas que hay ahora mismo. Carlos Ruíz Zafón no es el mejor novelista de la historia, pero me montaría en un DeLorean, le daría un meneo y me haría con la autoría de esta obra.

La sombra del viento es una de las mejores novelas que he leído. ¿Me faltan cosas por leer? todo y más, pero creo que nadie que se pierda por sus páginas es capaz de negar que la historia es fascinante, los personajes están maravillosamente construidos y son un quién es quién de la vida de cualquiera. El aire que se respira, una mezcla de melancolía y violencia, te mantiene despierto hasta que finalmente caes rendido con las primeras luces del amanecer.
Hay detalles que se me escapan y no puedo juzgar con exactitud. No sé si está bien ambientada, por suerte no estuve en Barcelona durante los primeros años de la posguerra. Tampoco he querido saber si por aquellos años me podía haber encontrado un Javier Fumero. Ni lo sé ni me importa pues creo que es irrelevante para que una mañana no puedas levantarte, recorrer las calles bañadas en neblina y perderte en el Cementerio de los Libros Olvidados.
Este libro me daría para escribir tres o cuatro entradas largas, pero no es plan. Si me quedo con algo es con la evolución de Daniel Sempere (uno de los protagonistas de la historia), en como pasa de la infancia a la juventud. Su adolescencia y su irremediable madurez. Y claro, es inevitable que uno no se pueda sentir identificado y haga suya la historia de Daniel. Todos tenemos un padre y una madre, pero también una Clara o una Beatriz.
“Los libros son como espejos: sólo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro”.
Para mi, el mejor personaje es Fermín Romero de Torres. Os va a encantar. Tiene todo lo bueno que debe tener alguien y es el amigo que Daniel necesita cuando se comporta como un imb”·$%. No voy a decir que todos tengamos o hayamos tenido un Fermín en nuestra vida, pero soy uno de los afortunados. Es importante, y de agradecer, tener a alguien cerca que te diga algo tan sencillo como que un hombre hace lo que tiene que hacer. Ese es Fermín y a nivel literario, creo que es el personaje mejor construido.
De verdad, es una obra maravillosa en las que se mezclan esa melancolía y violencia de las que hablaba antes con toques detectivescos y fantásticos ya que Daniel debe encontrar y proteger las novelas de Julián Carax, pues el mismísimo diablo le ha cogido ojeriza y quema todos lo ejemplares de su obra que encuentra a su paso. Y Daniel debe tener mucho cuidado, pues no es bueno tener de enemigo al príncipe de las tinieblas.
